La palabra "Akasha" proviene del sánscrito y significa "éter" o "espacio". Los Registros Akáshicos son una especie de biblioteca cósmica que contiene información sobre todas las experiencias, acciones y conocimientos de cada alma a lo largo de sus múltiples encarnaciones, así como del Universo entero. Allí se almacena también la información del propósito y aprendizaje de cada alma, de cada situación y de cada grupo. Siempre me gustó comparar a los Registros Akáshicos con el iCloud o Google Drive de nuestro alma, ya que es allí a donde se alojan todas las memorias de esta vida, las pasadas y futuras, tanto nuestras como de toda la existencia.
Antes de continuar avanzando con el concepto de Registros Akáshicos, primero es necesario comprender el camino que ha hecho nuestro alma antes de encarnar en esta experiencia humana. Existe una fuente de vida, de todo lo que es, todo lo que existe. De allí venimos y hacia allí volvemos en cada ciclo de encarnación. Nuestro alma se desprende de esta fuente como una chispa de luz única e irrepetible, y en ese momento se le asigna su propio registro en La Gran Biblioteca Álmica. A este registro y a esta chispa de luz (alma) se le asignan su equipo de Maestros y Guías, cuya principal función es recordarle su camino en esta Tierra, y asistir en el proceso de aprendizaje y evolución. En ese momento el alma elige y diseña su viaje a la Tierra, determinando a dónde va a encarnar, quienes serán sus padres, su familia, sus compañeros de viaje. Este diseño está siempre al servicio de poder aprender aquello que quedó pendiente en viajes anteriores (a nivel individual), al servicio de expandir la consciencia familiar y tribal, y al servicio del aprendizaje colectivo de la humanidad. Todo esto, en última instancia, está al servicio de un Plan Mayor que excede la capacidad de comprensión de nuestra mente. Todo este diseño se asigna a la actual encarnación, identificándose con nuestro nombre completo tal y cómo figura en nuestra partida de nacimiento, y éste será la llave que nos permite acceder a los registros.
Uno de los principales aprendizajes que venimos a experimentar en este viaje es el de comprender que todo y todos somos uno (La Fuente), por lo tanto todo debe ser aceptado e integrado, nunca rechazado. Todo lo que le sucede o le hacemos a otro, en un punto trascendental nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.
Otro de los grandes aprendizajes es hacernos responsables de nuestra propia realidad, comprendiendo que no somos un producto o resultado de las acciones o circunstancias externas en las que crecimos, si no que desde un principio todo lo vivido estuvo al servicio de nuestro aprendizaje (nosotros lo elegimos, ¿recuerdas?). Con el tiempo comprendí que nuestros padres nos brindan la posibilidad de desarrollar aquello que necesitamos para aprender lo que hemos venido a aprender. Y es desde esta consciencia que podemos abandonar el papel de víctima por aquello que nos dieron o no nos dieron, por aquello que nos hicieron o no nos hicieron, por aquello que nos tocó o no nos tocó; y en cambio agradecer todo aquello como una posibilidad al servicio de nuestro propio guión, en la historia en la cual somos los protagonistas. Ahora, esto no significa que debamos negar el dolor y todo el abanico de emociones, traumas y experiencias vividas en nuestra infancia; si no que al comprender que todo fue para nuestro aprendizaje, podemos salir del victimismo y empoderarnos, tomando las riendas de nuestro proceso de sanación. Es tarea de nuestro Yo Adulto proteger, cuidar y nutrir a nuestro Yo Niño para poder sanar y liberarnos del karma pasado.
Cuando accedemos a nuestros Registros Akáshicos podemos comprender cuál es nuestro propósito, por qué elegimos los padres y las experiencias vividas, qué es lo que vinimos a aprender y a sanar. Este conocimiento nos libera, nos brinda una comprensión profunda y nos permite acceder a la llave que nos abre la puerta hacia nuestro camino evolutivo.
Cuando elegimos a nuestros compañeros de viaje firmamos pactos álmicos, y cada persona que se cruza en nuestro camino está al servicio de espejarnos y recordarnos qué es lo que vinimos a aprender. Muchas veces estos pactos perduran por más de una encarnación, y nos volvemos a elegir. Una vez leí que una persona está en tu camino el tiempo necesario hasta que ambas aprendan la una de la otra lo que han venido a aprender, por lo tanto creo que los vínculos kármicos (aquellos que vienen de otras vidas o asociados a experiencias vividas en vidas pasadas) tienen una enseñanza más profunda, algo que presenta un mayor desafío a la hora de bajar las barreras y la resistencia y entregarnos a nuestra misión de vida. También existen aprendizajes colectivos, compartidos entre todos aquellos seres que coexisten en determinada región o época histórica.
Al acceder a los Registros Akáshicos podemos comprender cuáles son estos pactos álmicos y cuál es el aprendizaje que cada vínculo trae para nosotros, así como también cuál es la enseñanza que tenemos para brindar. En ocasiones podemos acceder a la información de los aprendizajes colectivos, convirtiéndonos en un canal, lo cual conlleva la responsabilidad de transmitir ese mensaje a los involucrados (mas no así la de obligar o forzar a que ese mensaje sea recibido).
Es muy probable que en más de una ocasión hayas accedido a tus registros sin ser consciente de ello, ya que nuestro primer vehículo de conexión con ellos es lo que conocemos como la intuición: esa “vocecita interna” que nos dice por dónde ir y por dónde no. Es a través de nuestro Yo Superior que podemos acceder a la esta información.
Nuestro Yo Superior es quien está detrás de nuestra intuición, y vendría a ser la personificación de nuestro alma. Es una dimensión más elevada y espiritual de la propia conciencia y está más allá de la mente individual ya que posee una perspectiva más elevada y comprensiva de la vida. Nuestro Yo Superior nos permite acceder a la conciencia cósmica y actúa como una guía interna en la vida cotidiana para que podamos avanzar en nuestro camino espiritual. Es un intermediario entre nuestra mente racional (el Ego), nuestro alma y el Universo.
Es importante comprender que somos seres multidimensionales. Nuestro cuerpo físico y nuestra mente racional se rigen por el tiempo, el espacio, los juicios de valor, los adjetivos y las polaridades, percibiendo las experiencias a través de los cinco sentidos. Este aspecto es nuestro Ser finito, que nace, vive y muere; y sólo tiene una cantidad limitada de conocimiento. En cambio nuestro Yo Superior, en conexión con nuestro alma y con la fuente, nos permite acceder a dimensiones superiores donde no existen el tiempo ni el espacio, donde la sabiduría es ilimitada, todo es perfecto tal y cómo es, no hay juicios de valor ni adjetivos, y no existen las polaridades ya que todo es parte de un todo integrado. Nuestro Yo superior es capaz de percibir con el simple hecho de conectar, y habita una dimensión infinita donde todo es posible.
Puedes acceder a tus propios Registros Akashicos de dos maneras:
En Portal Shanti puedes elegir cualquiera de estas dos maneras, ya que brindamos sesiones individuales así como la formación completa para leer tus propios registros, los de terceros y hasta incluso puedes formarte en la maestría necesaria para enseñar la técnica.
¡Comienza hoy mismo tu viaje de transformación personal a través de los Registros Akashicos!
Tu alma ya conoce el camino, sólo falta que elijas seguirlo.